¿Qué es la caza deportiva? Tipos y modalidades

La caza deportiva es una actividad dirigida a conseguir el dominio de los animales bravíos o silvestres, que son todos aquellos que viven en libertad o independientes del ser humano. Es decir, la acción de matar a un animal salvaje de maneras distintas, pero casi siempre con un disparo. El objetivo de la caza deportiva es abatir al mayor número de ejemplares posible.

Una actividad que únicamente puede llevarse a cabo durante el periodo en el que está permitida y después de haber obtenido un permiso de caza especial. Toda persona que se dedique a la caza deportiva debe llevar consigo dicha autorización, debiendo estar a su nombre para evitar graves sanciones, ya que es personal e intransferible.

Al igual que la pesca, la caza deportiva es una actividad muy antigua que requiere de un compromiso muy especial con el medio ambiente, sobre todo en la actualidad, con el cambio de consciencia que hemos vivido en los últimos años. Aunque se trata de una actividad que siempre ha generado cierta polémica, debes saber que desde hace años existen reglas establecidas para mantener el equilibrio de la fauna en el marco de lo legal, combatiendo la caza clandestina e irresponsable.

Tipos de caza deportiva

Hoy en día, existen muchas modalidades de caza que varían desde las armas usadas hasta el ecosistema escogido para practicarla. Principalmente se clasifican por caza mayor y caza menos, siendo la primera destinada a la caza de animales de mayor tamaño y la segunda a animales más pequeños.

Caza mayor

  • Montería: la zona para la caza se delimita, siendo de entre 250 y 600 hectáreas. Se instalan unos puestos desde los que se sueltan a las rehalas, perras mestizas usadas en distintas modalidades de caza mayor con la finalidad de espantar a los animales que se encuentran dentro del perímetro establecido. Una operación diseñada para abatir el mayor número de ejemplares posible sin tener que realizar un gran esfuerzo.
  • Batida: una modalidad de caza deportiva muy similar a la montería, pero donde los perros son reemplazados por personas. Además, la organización de los puestos es distinta a la de las monterías, ya que se colocan en una única línea para impedir la huida de las piezas.
  • Rececho: el animal es perseguido sin que se dé cuenta hasta que el cazador está lo suficientemente cerca como para disparar, siendo la modalidad de caza deportiva más selectiva de todas. Normalmente se practica en cumbres, laderas escarpadas y montes cerrados.
  • Espera: como su propio nombre indica, las esperas son una modalidad de caza en la que el cazador espera a que la presa pase por delante del puesto donde se encuentra para pegarle un tiro. En el caso de que aparezca, el cazador observa y después efectúa el disparo. Son habituales las esperas nocturnas en las que se precisa de una fuente de luz artificial.

Caza menor

  • Caza acuática: los puestos se instalan en barriles o bacas fijas, en una superficie acuícola entre juncos y malezas, allí en donde se encuentran las aves y sus comederos y refugios. En este lugar es donde los cazadores las disparan y las matan. 
  • Lanceo: es un tipo de caza dirigida a matar al jabalí en la que se usan perros y caballos para la captura. Además, se usan dos tipos de lanzas conocidas como garrochas, que miden unos tres metros y terminan en punta.
  • Reclamo: se trata de una modalidad de caza que se lleva a cabo con ayuda de una perdiz viva enjaulada que se coloca en el centro de un claro para atraer a sus congéneres, que son atrapados por redes o generalmente disparados por el cazador, que se oculta en su puesto para no ser detectado.
  • Caza con galgo: en este tipo de caza no se usan armas, sino que únicamente se aprovecha la habilidad de los perros. Muy habitual en la caza de la liebre y se practica sobre todo en terrenos llanos y limpios de vegetación arbustiva o arbórea.
  • Caza con perros de rastro: es una modalidad en la que los peros rastrean a los ejemplares a través del olfato. Se rastrean las huellas que el animal ha ido dejando en el terreno antes de irse a dormir. Después se levanta al animal de su refugio y se le persigue. Una modalidad bastante habitual en el norte de España para la caza de la liebre, el zorro, el corzo y el jabalí.
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