Cazar en verano: precauciones y aspectos a tener en cuenta

La caza del conejo, la codorniz, la tórtola y el torcaz se lleva a cabo durante el verano, en los calurosos meses de julio y agosto, lo que conlleva una serie de riesgos. La clave es saber dosificar el esfuerzo y tener sentido común a la hora de practicar esta actividad.

Pero además, si llevamos perro, como en el caso de la caza de la codorniz, también debemos tomar una serie de precauciones para que nuestro animal no sufra. A continuación te damos algunos consejos sobre los aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de cazar en verano.

  1. Cuidado con los golpes de calor

Los golpes de calor son uno de los mayores peligros a los que estás expuestos los aficionados que salen a cazar en los meses estivales, sobre todo en agosto, ya que puede pillarlos por sorpresa si no han sido prevenidos. Y es que si salimos de caza en un día de sofocante calor y no nos hidratamos adecuadamente, podemos correr muchos riesgos. Pero también puede afectar considerablemente a los perros de caza, incluso a los más resistentes.

Lo cual está relacionado con no llevar agua suficiente, no parar de cazar hasta que el calor se vuelve insoportable, no parar a refugiarse unos minutos a la sombra de vez en cuando o no refrescar a nuestro perro a lo largo de la jornada. Dando lugar a problemas que van desde los dolores de cabeza a los desmayos.

  1. Busca zonas de sombra para descansar cada cierto tiempo

Si vas a estar de caza toda la mañana o varias horas seguidas en un terreno complicado y en las horas más calurosas del día, es fundamental que busques zonas de sombra para descansar y lugares donde refrescarte tú y tus perros, como sistemas de riego, abrevaderos o fuentes. Además de darles de beber, mójales la cabeza y el tronco para que se refresquen. Si en la zona de caza a la que vas a ir no hay lugares de este tipo, recuerda llevar en el coche varias garrafas de agua. De esta forma, tú podrás seguir adelante en mejores condiciones y tus perros estarán mejor para rendir al máximo, pero sobre todo estarán más seguros.

  1. Mantenerse hidratados constantemente

Para evitar los golpes de calor, es fundamental que siempre que salgamos a cazar en verano llevemos suficiente agua  y que vayamos bebiendo cada poco tiempo, incluso aunque no tengamos sed. Además, es recomendable ir refrescándose la nuca y el cuello y llevar un sombrero, ropa ligera y protector solar para protegernos.

Pero la hidratación también es muy importante para nuestros compañeros de caza. Nuestros perros llevan a cabo una intensa labor en condiciones muy difíciles, ya que perciben constantemente el calor que desprende  el suelo por el que van pisando y del que están más cerca que nosotros. Sus patas pueden sufrir mucho por el calor y por la dureza del terreno, reciben una gran cantidad de polvo del aire mientras van rastreando y pasan mucho tiempo al sol. Además, recuerda que los perros no sudan, por lo que deben aumentar su respiración para regular su temperatura.

  1. Cuidado con las culebras, insectos y víboras

Otro de los mayores riesgos que se derivan de cazar en verano son las tabarreras, muy peligrosas tanto para los cazadores como para los perros. La cuestión es que no siempre son visibles y a lo largo del camino podríamos encontrarnos una que en pocos segundos pueden salir a defenderse y picarnos. Si ves a tu perro correr o revolcarse o lo escuchas chillar, mantente alerta para ver si le ha picado un insecto. Si es así, aléjate lo antes posible del lugar y mira bien su piel para ver si ha sufrido graves inflamaciones. Una de las mejores formas de aliviarlas y bajar la hinchazón es aplicando barro sobre las picaduras.

Pero no sólo los insectos son un problema durante la caza en verano. En los perdidos y en las brozas de las linderas podemos tener la mala suerte de encontrarnos con víboras y culebras. Algo con lo que debemos tener mucho cuidado. Si sabes identificar las picaduras de unas y otras y ves que a tu perro le ha picado una culebra, puedes seguir cazando sin problema, pero debes saber que estas picaduras son muy peligrosas, por lo que debemos acudir al veterinario lo antes posible para que le aplique el tratamiento adecuado y la examine con detenimiento por si el colmillo de la víbora se ha quedado dentro.

Así pues, si sabes que en el lugar donde vas a cazar hay bordes de arroyos,  linderas y manchas de brozas, es recomendable llevar polainas y que examinemos bien el terreno cuando vayamos a sentarnos a descansar a la sombra, sobre todo si hay piedras. Y lo mismo si nos acercamos con nuestro perro a un bebedero o a una charca. Y es que en los meses de calor son muchos los insectos y reptiles que van a refrescarse a estos lugares.

 

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